Arrastrando el dedo por la pantalla. La nave se coloca un poco por encima del dedo —a propósito, para que no te la tapes— y dispara sola: no hay botón de disparo. Todo el juego es esquivar y colocarte.
Tu arma tiene cinco niveles. Sube cuando limpias una formación entera, y baja cuando te dan. Por eso morir cuesta el doble: pierdes una vida y pierdes potencia. Si ves que de repente no matas nada, mira el escalón antes que la dificultad.
No. Las fases se van desbloqueando y la partida siguiente arranca en la más lejana que hayas alcanzado, con el disparo que esa fase espera. Tienes tres vidas por partida, pero el progreso no se pierde.
Correcto: los asteroides, la chatarra y las planchas de dique son obstáculos, no enemigos. No hay disparo que valga — se esquivan.
Comprueba que el interruptor de silencio del móvil no esté puesto: el juego respeta ese interruptor a propósito, para que puedas jugar en cualquier sitio. Si tenías música puesta en otra app, el juego no te la corta, y su propia música se queda callada.
La vibración fina necesita el motor háptico del iPhone. Está también en los ajustes del juego, y es independiente del sonido: con el móvil en silencio se puede jugar notando los impactos.
Sale de cómo terminas: las vidas que te quedan y el escalón de disparo con el que llegas. S es acabar entero y a tope. Que exista C también es información.
La puntuación y las fases desbloqueadas se guardan solo en el dispositivo. Si desinstalas la app o cambias de móvil, se pierden. No hay copia en la nube porque la app no se conecta a internet.
No. Ninguno. Lo tienes detallado en la política de privacidad.
Si algo no funciona, cuéntame en qué fase estabas y qué estabas haciendo. Con eso suele bastar para encontrarlo. Y si una fase te parece imposible, dímelo: ese equilibrio se ajusta cambiando un número.
roberto34t10@gmail.com